lunes, 21 de mayo de 2012

Salir o no salir... o cómo sobrevivir a salidas con amigos o viajes prolongados.

Cuando no estoy cómoda en mi cuerpo, que tengo kilos de más (en esta ocasión tenía MUCHÍSIMOS) y que no logro sentirme bien conmigo misma, tiendo a ser retisente al salir a la calle. Ni hablar de ir a reuniones o cumpleaños, bares, boliches, etc.
Hace algunos años que no soy asidua de los lugares nocturnos, por un lado seguramente es porque ya no tengo 15 años y hay cosas que me aburren y me molestan, pero el lado más pesado y fuerte seguro es el sobrepeso. Se me ha dado más por las reuniones en casas, con amigos, en lugares donde uno puede conversar y verse las caras. Normalmente, al menos en mi país, estas reuniones se hacen con la excusa de una comida : "¿comemos unas pizzas esta noche?", acompañado de un obligatorio "porrón". todas las ocasiones que empecé una dieta, me aislé de todo este tipo de reuniones, dejé de asistir, dejé de organizar. Llegaba el inevitable cumpleaños de un amigo muy querido, al cuál iba y siempre me salía de la dieta (de todas formas era una sola vez, si no salía nunca, etc).
Esta vez, saqué el calculo estimado de cuánto tiempo me llevaría hacer completo el método Dukan, y en completar las fases 1, 2 y 3 iba a tardar tres años y unos meses. Me dije "no puedo pasarme 3 años y pico sin vida social", así que me propuse llevar la dieta a todos lados.
En el mismo libro Dukan te da consejos de cómo sobrellevar una salida con amigos, aunque no me resultó de ayuda, sí me dio el parámetro de "se puede tener vida social haciendo una dieta", ¡es más! puedo seguir mi vida normalmente haciendo una dieta.
El 9 de enero del 2012 (día que empecé el método Dukan) fue lunes; el miércoles tenía organizado un día de quinta con amigos, que incluía el almuerzo y la merienda. Me preparé mi vianda: una lata de atún, queso blanco 0% grasa, especias, yogurt descremado para la tarde y una gaseosa light.
Mis amigos comieron sanguches de jamon y queso, galletitas dulces y tereré (que no tomé durante todo el método ya que no están autorizados en el libro, dice gaseosas pero nunca habla de los jugos en polvo. Cuando leí los ingredientes me pareció que tenían varios contenidos que no eran del todo aptos para la dieta). Se hacía de noche y los chicos decidieron hacer unas pizzas a la parrilla e insistieron en que no me vaya, que me quedara. Me quedé, pero cometí el error de comprar un yogurt y luego cenar bien en mi casa.
Una vez ahí me dí cuenta de que podría haber comprado un pedazo de pollo y haberlo puesto a la parrilla también. Porque fue realmente triste comer el yogurt mientras ellos comían las sabrosas y suculentas ( y con un excelente aroma) pizzas. Pero ese día me sirve aún, porque todavía cuando me entra la tentación pienso "si la dieta sobrevivió ese día, ¡puede sobrevivir cualquiera!" Ningún dulce ni pizza en el mundo es suficiente para achacar el esfuerzo de ese día, no puedo traicionarme a mí misma, después de todo el camino recorrido (¡el cuál inlcuye ese día!).
Fue especialmente difícil para mi porque los tres primeros días de la dieta son los peores... son en los que te entra el síndrome de abstinencia a los carbohidratos y matarías a cualquiera por un pedazo de pan. Además, la pizza es mi debilidad... ¡¡y a la brazas!! No, la verdad es que me quería morir. Pero ninguno de mis amigos me convidó, ni me insistió para que probara un pedacito, ni nada. ¡Es más! seguro me retaban si siquiera intentaba probar algo. Así que por eso debo agradecerles, no siempre uno tiene la fuerza para sostenerse y sirve el apoyo logístico.
Por lo tanto, si usted lector, está siguiendo la dieta, le recomiendo que no abandone su vida social. Que no le apene llevar su vianda a todos lados. A mi me sirvió mucho mezclar y hacer aderezos con el queso blanco 0%, para los días de proteínas sobretodo o para las ensaladas en los días PV, al principio sólo lo batía un poco y le ponía sal. Luego empecé a experimentar con especias : provenzal, orégano, pimentón. Conseguí la mostaza Dijon que recomienda el método, y también empecé a mezclarlo con el queso blanco 0%. Batiéndolo, agregandole especias a gusto, sal a gusto, y un chorrito de leche, se logra un aderezo exquisito para ensaladas. Hubo unas semanas que hacía y guardaba en frascos : aderezo provenzal, encebollado (con cebolla de verdeo o con cebolla deshidratada para poder comerlo el día PP también), con mostaza, a la albahaca, de orégano, con pimienta y sal. También a veces le pongo champignones y se lo agrego al pollo en la plancha, y es una versión Dukan del pollo al champignon muy rica. 

Al principio me hice adicta a la primer receta del libro, que está a un costadito (no en la sección de recetas) en la fase 1: un huevo, dos cuchadas de avena de salvado, una cucharada de avena de trigo, una cucharada de queso blanco. A veces le agregaba un poco de café, o de vainilla, o de chocolate amargo y edulcorante y lo ahcía en la sartén como un panqueque. Sino le agrego pimienta y sal, una vez medio hecho en la sartén le agrego queso desgrasado y jamón natural (jamón de york) y lo tapo un tiempito para que se derrita el queso. Eso se puede cortar a la mitad y encimar como un sanguche o lasagna. Y experimentar, si le gusta cocinar... ¡experimente! no puedo prometer que todos los experimentos resultarán, pero sí que cuando funcionen se verán renovados sus deseos de continuar con la dieta.

Con todos estos pensamientos en mi cabeza, no dudé en inscribirme en unos cursos en el Teatro Colón en Buenos Aires, lo cuál incluía 18 días de viaje, y una agenda apretada que no me permitiría cocinar como solía hacerlo. De todas formas me llevé de mi casa muchas cosas de la dieta, y las ganas de continuarla durante el viaje. Como paraba en el departamento de un amigo, pensé que sería fácil... al tener acceso a una cocina y eso. Bueno... no sé si difícil, pero fácil seguro que no fue.
Siendo del interior del país, y siendo éste un país centralizado en su capital dejando un poco fuera del plano todo aquél territorio externo a la C.A.B.A., pensé que al llegar a "la City" no iba a tener ningún problema en encontrar variedad de productos.
No pude haber estado más equivocada, lácteos descremados... unos pocos y justo de la marca que no me gustan mucho, así que comí uno... o dos, como mucho durante el viaje. Carne era imposible conseguir a buen precio y ... buen estado, es increíble el estado de la carne en los supermercados bonaerenses. La mayoría de las veces estaba carísima y en terrible estado (ya casi negruzca). Así que, nada de carne. Pescado no como excepto atún, así que viví con las latas de atún que me llevé de mi casa, porque mi presupuesto de viaje no me permitía comprar allá, aunque creo que compré una o dos latas baratas (y después me arrepentí). Por lo tanto tomaba un café con leche por la mañana, tomaba un yogurt al mediodía-hasta que me cansé de la marca fea, así que después sólo almorzaba una botellita de coca cola zero. Recién a las 8pm llegaba al dpto, me cocinaba y ahí comía la única comida preparada del día. Trataba de esmerarme, de suplir con huevo la falta de carne, y hacer una linda presentación de la comida, porque también nos entra por los ojos.
Ni hablar de los días en que salimos con amigos, normalmente yo cenaba en el departamento (me llenaba, comía rico y abundante)  y los acompañaba a ellos que comían pizza en algún bar, y yo tomaba una gaseosa light. Recomendaría no tener miedo de abusar de las gaseosas light, no es lo más sano del mundo, pero son un buen amortiguador de ganas de dulce, sobretodo al principio... y llenan, eso es importante. Nunca salir con hambre, si se tiene el estómago lleno no dan realmente ganas de salirse de la dieta, y uno se evita el sufrimiento.
Algo que se puede comer afuera por ejemplo es el pollo al wok con verduras, no se hace con aceite y siempre es sabroso. ¡Ni hablar de las parrillas! También hay lugares con muchas variedades de ensaladas que se pueden comer en los días PV.

Como mencioné antes, no fue fácil, pero lo logré. Volví a mi casa 18 días después, con 6 kilos menos. Caminé mucho en Buenos Aires y eso me ayudó; había pasado un mes y medio y ya había bajado 14kg. Estaba muy feliz conmigo misma, resistí todo el viaje (no lo dije antes, pero ¡viajé con una amiga que no paró de comer carbohidratos y dulces! ¡y sobreviví!) sin decaer, había vuelto a hacer ejercicio y además venía con un montón de conocimientos nuevos aprendidos en los cursos.

Creo que lo principal es proponérselo, y repito: NUNCA IR A REUNIONES CON HAMBRE, llevarse comida sabrosa y que nos guste, que no nos provoque envidia la comida de los demás. Llevar siempre chicles en la cartera y no tener miedo de abusar levemente de las gaseosas light.