viernes, 1 de febrero de 2013

Parafraseando a Dukan... o cómo variar sus recetas para que sea más divertido

Bueno, en este mes empecé y dejé, empecé y dejé, empecé y dejé.

Entonces no me quedó otra que mirarme en el espejo y reflexionar.

Pensé y pensé, me miraba en el espejo, miraba mis fotos de hace un año atrás... un sólo año, unos doces meses... y me parece increíble. Ya me olvidé lo que era tener semejante sobrepeso, ya no me acuerdo lo mal que me sentía... lo poco que podía hacer con mi vida. Miro mis fotos de hace un año y trato de recordar, de hacerme la conciencia... no puedo volver a eso, nunca más así de débil, ni desvalida, ni olvidada.

Y con eso agarro empuje, porque yo ya había empezado a hacerme el autoboicot... a autoconvencerme de que quizás yo ERA ASÍ... gordita, que 20 kilos sobre mi peso "ideal" no son en realidad tantos, que estoy cómoda... nah, nah, nah, nah, nah... me había prometido a mí misma bajar todos los kilos juntos y de una vez por todas... TODOS. Y ahora estaba aflojando, y sabía de antemano que iba a aflojar y me había preparado para eso, ¡para resistir!
Una vez empezada la dieta me parecía inverosímil no poder resistir. Me acuerdo que pensaba "es sólo un pedazo de pizza, el mundo no se acaba ni cambia si yo no lo como, lo único que se transgrede es mi dignidad" y lo creía así y así lo hacía. Me acordaba de esos tiempos en que pensaba que unos bizcochitos de grasa o un helado iban a mejorar mi día, que tenían un efecto mágico y me hacían bien... esas mentiras que uno se dice, la adicción que nos juega en contra; con la dieta por la mitad... todos esos recuerdos me provocaban un poco risa y un poco pena. Sentía pena por mí misma, me daba lástima haber sido tan adicta a la comida y también vergüenza  porque perder así el control de la propia mente, del cuerpo... me da mucha vergüenza.
Primero me salí de la dieta a modo de festejo, con alegría y moderación. Pero también vinieron las fiestas, con sus problemas, momentos de tensión y partes tristongas (además de las cosas hermosas y lindas que suceden en esos días); y de a poco fui cayendo de nuevo en esta necesidad de escape y me tropecé ... unas cuantas veces. Engordé 4 kilos y medio en total, en unos 2 meses de "libertad". Ahí entendí la importancia, no sólo física sino también psicológica de hacer la fase 3 y luego la 4, tal como lo propone el libro.

Esto de empezar y dejar me hizo recordar que el libro dice que mientras más veces empezás las dietas (no sólo esta) menos efecto tienen, así que me decidí y reempecé ya por última vez en mi vida.

Me miraba en el espejo y veía... que perdí 55 kilos en 11 meses... los números me impresionan, son tan dispares que me cuesta dimensionar. Me saqué mucho de encima en muy poco tiempo. Me está costando reajustarme a mí.
Estéticamente estoy muy cómoda, los kilos que me quedan no me molestan. Pero sé que 20 kilos de más no son salud, y me conozco y también sé que 20 kilos de más fácilmente se me hacen 30 kilos de más.
Así que bueno: tripa, corazón y ha seguir camino.

Me puse inventiva para hacer comidas ricas PP, porque esta vez se me está haciendo complicada la fase de ataque.

Les propongo para el veranito, unos panquequitos para comer fríos o tibios, dulces o salados.

Modificando un poquito las recetas del libro, mezclo un huevo (o dos claras), una cucharada sopera de queso blanco 0%, pimienta y sal. Es válido ponerle los salvados, pero si no les gusta mucho pueden obviarlos. También se puede variar también agregándole un poquito de leche (una cucharada de té, o dos...o tres... a gusto) y una cucharada a ras de maicena o leche en polvo descremada.

Esto va a necesitar un poquitito de aceite en aerosol, para que no se pegue. La masa alcanza para dos panqueques finos.

Para comer fríos se pueden encimar con jamón natural y queso light. Como aderezo uso el queso blanco batido con queso light de untar saborizado (los únicos aptos son los Tholem) y un poco de leche 0% para que quede más chirle.

Para hacer calentitos: pongo la mitad de la masa en el fuego, una vez que la doy vuelta le pongo el queso light por encima, jamón natural (serrano) y lo tapo.

Para hacerlos dulces cambio la sal y la pimienta por edulcorante. A veces le pongo escencia de vainilla, otras  de limón, sino le agrego café o cacao amargo desgrasado. Esos se comen así solitos, si la masa se hace un poco espesa quedan como torrejitas dulces, lo cuál es una buena opción para la merienda con mates que uno está acostumbrado a sacar y sacar comida de un platito (en reemplazo de las galletitas o bizcochos, que son porciones pequeñas e inacabables para las manos ansiosas)

Si están leyendo esto y están haciendo el método Dukan, espero les sirvan mis ideas. Y si están haciendo otras dietas, espero que encuentren inspiración: ¡se puede comer rico y sano!.

Ya les contaré cómo termina mi última fase de ataque... ¡Saludos!

miércoles, 2 de enero de 2013

360 días... o cómo llegar al año a dieta.

A casi un año de empezar la dieta, llevo perdidos 55 kilos.
Me tomé unas vacaciones de la dieta para las fiestas, pero no lo recomiendo. ¡Cuesta muchísimo volver! y en seguida subí 3 kilos. Debo decir que abandoné completamente la dieta, no pasé por ninguna de las otras fases. Pero el 02 de enero retomé desde el principio, empezando con la fase uno nuevamente.

Después de los primeros 9 meses de dieta, se empezó a poner difícil. Me empecé a cansar de los alimentos permitidos y necesitaba unos cambios, con el trajín de la vida se me dificultaba cocinarme cosas más sabrosas y terminaba comiendo todos los días lo mismo. Tuve que sentarme y evaluar mis prioridades, había dicho que mi prioridad nro 1 del año iba a ser bajar de peso, por mi salud física y mental, por mi espíritu. Pero no fue tan fácil como al principio, que simplemente me convencí y empecé y todo fue sobre ruedas. Me pasaron diferentes cosas a nivel personal que me descolocaron, me bajonearon, y la dieta empezó a perder importancia. De todas formas, todos los días me repetía las mismas frases que me ayudaron a empezar "no puedo seguir haciendole esto a mi cuerpo", "puedo cambiar, yo puedo con esto", "un dulce no me va a hacer una persona más feliz"; y aunque no tuvieran el mismo efecto, y no lograran convencerme del todo, lograron evitar que decaiga del todo. 

Al principio me vino bien salirme un poquito, probar algo acá, algo allá. Pero después te entra esa sensación de "uh, mañana vuelvo a la dieta estricta, así que hoy tiro la casa por la ventana", y querés comer cosas sólo porque engordan y después no vas a poder; si tenés alma de gordito me entendés a la perfección. Entonces creo que es importante controlar ESA parte, no porque uno haya decidido darse un changüí en la dieta tiene que atiborrarse de todos los prohibidos. Intenté, aunque debo admitir que no siempre lo logré, salirme en algunas ocasiones pero continuando el resto del tiempo dentro del método y sólo con los alimentos permitidos; así controlaba las ganas de tirar la toalla completamente. Habiendo bajado 55 kilos, una parte de mí ya se da por satisfecha, pero me prometí que iba a bajar hasta el último kilo que me sobra, y que no me iba a conformar con menos que eso; así que diciendomelo a mí misma todos los días, junté la voluntad para empezar de nuevo.
Calculando: si no me hubiera salido nunca, es posible que ahora estaría a sólo 4 kilos de mi meta, en vez de seguir a 15 de distancia. Por eso les recomiendo no bajar los brazos, si el Dr. Dukan tiene razón, y es la última dieta de tu vida... entonces no te detengas, ¡es posible llegar a la meta!. Siempre será mejor si sólo se empieza una vez.

Si decayeron o se salieron del camino un tiempo, no se desanimen, ¡hay vuelta atrás! Intensifiquen la caminata, no olviden los dos litros de agua, repitan la fase 1 y luego la 2, lean el libro nuevamente, hablenló con familiares y amigos, se sorprenderán de las respuestas. Me ayudó mucho revisar mis armarios y organizar mi ropa. Todo lo que me quedaba grande lo regalé a personas que lo necesitaban así, grandes; no quería donarlo a un lugar cualquiera y que terminaran achicándo o cortando las telas, sino que le fuera de utilidad a alguien con el mismo problema que yo. La chica a la que le regalé todo, me dijo que se inspiró y bajó 6 kilos después de hablar conmigo; ¡me alegró mucho! y más ganas me dió de continuar la dieta, nos retroalimentamos. Hice un esfuerzo y me compré un par de prendas nuevas. Si pueden darse ese gusto, háganló, cada 10 kilos más o menos. Es muy motivamente entrar en un negocio y probarse ropa uno o dos talles menos y que te quede bien (¡aunque no lo compres!).Pero en realidad nada fue tan bueno para mi voluntad como el ponerme un jean que adoro y no me entraba hace 6 años, y además, tengo que achicarlo porque me queda un poco suelto. Son las pequeñas cosas que me ayudan a entender la importancia de lo que estoy haciendo, de recordarme que antes no estaba viviendo, que hace a penas un año había renunciado a mucho de mi juventud y a actividades que me traen mucha alegría, y hoy sí puedo hacerlas. 

También imprimí unas fotos, de antes de empezar con el método Dukan, y las puse donde las veo todos los días. Fue tan rápida la bajada de peso que me vienen bien para recordar donde empecé, porque parece todo muy lejano, como que nunca ocurrió. Pero no quiero olvidar, porque no quiero que me vuelva a pasar. 

Y para volver a engancharme me decidí a buscar recetas y voy a compartirles la del ketchup dietético!

Me gusta bastante el ketchup, y debido a la falta de aderezos en los permitidos, es muy llamativo tener una salsita rica para hecharle a la carne o ensaladas. Sería sólo apta para los días PV.


 Ketchup Casero:  -Un kilo de tomates maduros (o puré de tomate) -dos cebollas-un pimiento verde -un pimiento rojo-un diente de ajo-media cucharadita de sal fina-media cucharadita de pimentón dulce-media cucharadita de mostaza en polvo-pizca de pimienta molida-pizca de clavo molido (opcional)-EDULCORANTE A GUSTO. Cocino todo como haciendo una salsa, y luego lo trituro con la minipimer, pero no es necesario, yo lo hago para que tenga más aspecto de ketchup. 


En resumen: me estoy valiendo de todos los recursos que encuentro para seguir adelante, ya me queda poco, es un último esfuerzo.
 ¡Les deseo un excelente comienzo de año! y que como a mí, ¡se les renueven las energías para hacer todo lo que quieran!