miércoles, 2 de enero de 2013

360 días... o cómo llegar al año a dieta.

A casi un año de empezar la dieta, llevo perdidos 55 kilos.
Me tomé unas vacaciones de la dieta para las fiestas, pero no lo recomiendo. ¡Cuesta muchísimo volver! y en seguida subí 3 kilos. Debo decir que abandoné completamente la dieta, no pasé por ninguna de las otras fases. Pero el 02 de enero retomé desde el principio, empezando con la fase uno nuevamente.

Después de los primeros 9 meses de dieta, se empezó a poner difícil. Me empecé a cansar de los alimentos permitidos y necesitaba unos cambios, con el trajín de la vida se me dificultaba cocinarme cosas más sabrosas y terminaba comiendo todos los días lo mismo. Tuve que sentarme y evaluar mis prioridades, había dicho que mi prioridad nro 1 del año iba a ser bajar de peso, por mi salud física y mental, por mi espíritu. Pero no fue tan fácil como al principio, que simplemente me convencí y empecé y todo fue sobre ruedas. Me pasaron diferentes cosas a nivel personal que me descolocaron, me bajonearon, y la dieta empezó a perder importancia. De todas formas, todos los días me repetía las mismas frases que me ayudaron a empezar "no puedo seguir haciendole esto a mi cuerpo", "puedo cambiar, yo puedo con esto", "un dulce no me va a hacer una persona más feliz"; y aunque no tuvieran el mismo efecto, y no lograran convencerme del todo, lograron evitar que decaiga del todo. 

Al principio me vino bien salirme un poquito, probar algo acá, algo allá. Pero después te entra esa sensación de "uh, mañana vuelvo a la dieta estricta, así que hoy tiro la casa por la ventana", y querés comer cosas sólo porque engordan y después no vas a poder; si tenés alma de gordito me entendés a la perfección. Entonces creo que es importante controlar ESA parte, no porque uno haya decidido darse un changüí en la dieta tiene que atiborrarse de todos los prohibidos. Intenté, aunque debo admitir que no siempre lo logré, salirme en algunas ocasiones pero continuando el resto del tiempo dentro del método y sólo con los alimentos permitidos; así controlaba las ganas de tirar la toalla completamente. Habiendo bajado 55 kilos, una parte de mí ya se da por satisfecha, pero me prometí que iba a bajar hasta el último kilo que me sobra, y que no me iba a conformar con menos que eso; así que diciendomelo a mí misma todos los días, junté la voluntad para empezar de nuevo.
Calculando: si no me hubiera salido nunca, es posible que ahora estaría a sólo 4 kilos de mi meta, en vez de seguir a 15 de distancia. Por eso les recomiendo no bajar los brazos, si el Dr. Dukan tiene razón, y es la última dieta de tu vida... entonces no te detengas, ¡es posible llegar a la meta!. Siempre será mejor si sólo se empieza una vez.

Si decayeron o se salieron del camino un tiempo, no se desanimen, ¡hay vuelta atrás! Intensifiquen la caminata, no olviden los dos litros de agua, repitan la fase 1 y luego la 2, lean el libro nuevamente, hablenló con familiares y amigos, se sorprenderán de las respuestas. Me ayudó mucho revisar mis armarios y organizar mi ropa. Todo lo que me quedaba grande lo regalé a personas que lo necesitaban así, grandes; no quería donarlo a un lugar cualquiera y que terminaran achicándo o cortando las telas, sino que le fuera de utilidad a alguien con el mismo problema que yo. La chica a la que le regalé todo, me dijo que se inspiró y bajó 6 kilos después de hablar conmigo; ¡me alegró mucho! y más ganas me dió de continuar la dieta, nos retroalimentamos. Hice un esfuerzo y me compré un par de prendas nuevas. Si pueden darse ese gusto, háganló, cada 10 kilos más o menos. Es muy motivamente entrar en un negocio y probarse ropa uno o dos talles menos y que te quede bien (¡aunque no lo compres!).Pero en realidad nada fue tan bueno para mi voluntad como el ponerme un jean que adoro y no me entraba hace 6 años, y además, tengo que achicarlo porque me queda un poco suelto. Son las pequeñas cosas que me ayudan a entender la importancia de lo que estoy haciendo, de recordarme que antes no estaba viviendo, que hace a penas un año había renunciado a mucho de mi juventud y a actividades que me traen mucha alegría, y hoy sí puedo hacerlas. 

También imprimí unas fotos, de antes de empezar con el método Dukan, y las puse donde las veo todos los días. Fue tan rápida la bajada de peso que me vienen bien para recordar donde empecé, porque parece todo muy lejano, como que nunca ocurrió. Pero no quiero olvidar, porque no quiero que me vuelva a pasar. 

Y para volver a engancharme me decidí a buscar recetas y voy a compartirles la del ketchup dietético!

Me gusta bastante el ketchup, y debido a la falta de aderezos en los permitidos, es muy llamativo tener una salsita rica para hecharle a la carne o ensaladas. Sería sólo apta para los días PV.


 Ketchup Casero:  -Un kilo de tomates maduros (o puré de tomate) -dos cebollas-un pimiento verde -un pimiento rojo-un diente de ajo-media cucharadita de sal fina-media cucharadita de pimentón dulce-media cucharadita de mostaza en polvo-pizca de pimienta molida-pizca de clavo molido (opcional)-EDULCORANTE A GUSTO. Cocino todo como haciendo una salsa, y luego lo trituro con la minipimer, pero no es necesario, yo lo hago para que tenga más aspecto de ketchup. 


En resumen: me estoy valiendo de todos los recursos que encuentro para seguir adelante, ya me queda poco, es un último esfuerzo.
 ¡Les deseo un excelente comienzo de año! y que como a mí, ¡se les renueven las energías para hacer todo lo que quieran!


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